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¿Soy congruente con lo que digo, lo que hago y lo que pienso?
Existe un fenomeno estandarizado del que poco o nada se habla: el uso de los diminutivos para dirigirse a mujeres embarazadas, parturientas y en postparto. Escuchamos palabras como mamita, embarazadita, cuellito (para referirse al cuello del utero), tactico (para referirse a tactos vaginales), etc.
El uso de los diminutivos en espanol tiene amplios usos e interpretaciones. Se usan para expresar matices afectivos, mostrar familiaridad y cercania, pero tambien ironia, menosprecio y restarle importancia a algo, ya sea una cosa, persona o situacion.
Los diminutivos de tamano resultan naturales con sustantivos materiales, por ejemplo, carrito para un carro pequeno o para aportar un matiz afectivo que suele ser positivo, independientemente del tamano del carro.
Tambien existe el uso del diminutivo en el sentido de atenuacion o aminoracion, usado con sustantivos materiales o abstractos: pulserita, problemita.
Por otro lado, tambien se suele utilizar el diminutivo como recurso eufemistico en lenguaje publicitario e infantil para rebajar o suavizar el efecto de ciertas palabras que se puedan percibir como incomodas o inconvenientes en determinados contextos.
En sustantivos que denotan acciones, ademas de todo lo mencionado, tambien se le suele dar la interpretacion de algo breve o temporal, aunque, dependiendo del contexto, podria quedar claro que no es la brevedad del evento lo que se quiere destacar.
Dicho todo esto, podriamos empezar a analizar de forma breve lo que el uso de estos diminutivos en el contexto de una embarazada o parturienta podria llevar de fondo, sobre todo en un ambiente medico en el que existe cierta situacion de poder o autoridad.
Romantizar la maternidad, infantilizar a las mujeres embarazadas o recien paridas y verlas como seres tiernos e indefensos, para mi, se resume en una sola palabra: mamita.
El diminutivo en si no tiene nada de malo, suele ser un diminutivo carinoso y se usa muchas veces para crear o expresar cercania e incluso para tratar de suavizar el tono frente a una mujer que tal vez tenga cierta carga de sensibilidad. Sin embargo, el problema que observo con esta palabra y por lo que no me gusta para referirme a otras mamas es precisamente restarle fuerza a un proceso tan crudo como la maternidad, un proceso y un rol en el que la mujer saca a flor de piel toda su fiereza, su valor y su valentia.
Un proceso de profundos cambios fisicos, mentales, emocionales y espirituales de una mujer que se ha convertido en una tigra, en una Diosa, no deberia reducirse solo a una palabra tierna. Los tiernos son los bebes; lo tierno puede ser ver a una mama al cuidado de su hijo. Las madres podemos ser tiernas por momentos, pero la maternidad en si es mucho mas salvaje y no me parece necesario suavizar nada porque, ademas, es perfectamente normal, aunque pueda incomodar a externos.
¿Que pasa con diminutivos de procesos medicos o con partes del cuerpo de la mujer parturienta? Te voy a hacer un tactico, abre las piernitas, tienes el cuellito muy durito. Los partos son eventos antropologicos y socioculturales principalmente: la lengua moldea realidades.
El cuerpo de la mujer ha sido desde siempre territorio politico sobre el que muchos se creen, y se han creido, con derecho a decidir y opinar. El cuerpo de una parturienta no escapa a esto; al contrario, pareciera pertenecerle a todos menos a ella. Incomoda, se la trata como una bomba de tiempo, como un ser incapaz de entender lo que pasa en su propio cuerpo, se la infantiliza y se busca suavizar la manera en la que se le trata o se le dicen las cosas, si es que se le dicen.
De ahi vienen los diminutivos. En la mayoria de los casos no se le dice a una mujer tu cuellito esta aun cerrado por carino; se le dice porque el cuerpo de la mujer incomoda y parece muy rudo o crudo decir su nombre como es, sin suavizarlo.
Se dice te voy a hacer otro tactico no por querer ser amable y menos porque los tactos sean tiernos, sino para tratar de suavizar un procedimiento que de por si es bastante fuerte. Tambien caemos en subestimar a la parturienta y su poder de entendimiento. Muchas veces, si se sabe que es un procedimiento rutinario e innecesario en ese momento, se usa el lenguaje para que la mujer no sienta que esta siendo maltratada, aunque si lo este siendo.
Hablar con diminutivos no nos hace automaticamente empaticos, respetuosos y amables. En el ambiente que rodea a las madres, hablar con diminutivos es un arma de doble filo.
Mi invitacion es a la congruencia y al autoconocimiento. Pensemos de manera profunda y consciente: ¿por que estoy usando este diminutivo con esta persona?, ¿que siento cuando lo uso?, ¿para que lo estoy usando?, ¿cual es mi objetivo?
La humanizacion de la vida empieza, como todo lo que nos rodea, desde el lenguaje. La palabra crea o destruye y nos habla de congruencias e incongruencias en nuestro ser y hacer. La autoevaluacion es necesaria.
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